9 jul. 2012

Martha, La Asistente Del Jefe


Una mujer encorvada, algo bajita, pero trabaja con el afán de que no huera en el mundo nadie mejor que ella, solo existía un inconveniente en su persona, vivía con un miedo que le embargaba el alma, todo parecía que se le iba a derrumbar encima, no quería siquiera salir de su casa, pero las obligaciones diarias la hacían salir. Tenia una voz que solo los perros escuchaban, de tan bajo que sonaba. Lo bueno es que casi nadie llamaba a la oficina.

Cuando salia de casa a la oficina y de regreso, se la pasaba fijando en cada charco, cornisa y esquina que invadía su vista, siempre sentía que alguien la vigilaba que algo perturbador sucediera en cualquier momento. Su trabajo no estaba a más de 15 minutos en autobús, pero siempre los sentía como una eternidad, repasaba con la mirada a cada uno de los pasajeros, siempre en busca de algún maleante o algo parecido, pero siempre se topaba con miradas indiferentes y con alguna de algún curioso niño que la veía como un objeto extraño, y así es como se sentía realmente. Era toda una agonía, no tenia ni un momento en el que se pudiera olvidar del asunto, y su comportamiento extraño no solo se quedo en sus adentros, todos en el trabajo comenzaron a notar sus extrañeces, fácilmente se podían notar los cuchicheos y los rumores que rondaban a su alrededor, algo que la ponía todavía peor. Cuando escribía en su computadora se podían escuchar los clic de cada letra en toda la oficina y peor se ponía la cosa cuando le llevaba el café a su jefe, la taza temblaba peor que un chihuahua mojado en pleno invierno, y repiqueteaba peor que un maraquero, al final la taza llegaba a su destino solo con la mitad de su contenido.

Y fue un viernes, un día antes de la paga, un día de tormenta, cuando su jefe mando a llamarla, parecía que todos sabían lo que sucedería, todos menos ella. Por su cabeza solo pasaban las peores cosas, cosas inimaginables y factiblemente imposibles de que sucedieran, pero hacia tiempo que la cordura había abandonado su cabeza. Se sentó en la primera silla que se encontraba frente al escritorio y poniendo una mano contra la otra para que dejaran de temblar, solo se quedo viendo la ventana que estaba atrás de su jefe, viendo la lluvia caer y algunos truenos que iluminaban la habitación, tratando de aplacar a su conciencia.

-Martha he tenido algunos inconvenientes con usted desde el primer día que entro a trabajar, por lo que he tomado una decisión…

Por Martha no dejaban de pasar los peores pensamientos, el sudor comenzó a correr por su frente, sus manos temblaban peor que nunca y luchaba consigo misma para tratar de evitar que se mordiera las uñas.

-Ya no es necesario que me traiga los cafés por la mañana, acabo de comprar una cafetera para mi oficia, pero el resto de tus obligaciones continuara igual que siempre. Gracias Martha eso era todo lo que quería decirle.


Al salir ya varios la estaban esperando, algunos solo para darle ánimos, pero fue Antonia la recepcionista la que hablo antes que nadie.

-Hay Martha, pero eras tú con tus cosas, por eso el jefe te des…- Cuando de repente todos callaron a Antonia.
-¿Pero que les pasa?, si es la verdad- Dijo reclamándole a todos, pero antes de que alguien pudiera decir algo Martha simplemente dijo con una voz seria y en un tono más o menos normal:

-El jefe se compro una cafetera nueva. - Todos al igual que ella se quedaron en silencio.



Y todo por una simple cafetera

14 comentarios:

  1. Pensaban que se habían librado de Martha, que tontos.
    Martha al menos ya no tirará el café.


    Saludos.

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    1. Jajajaja

      Nomás de reírme cuando vi tu comentario asuste a mi mamá :S
      Mientras siga trabajando como lo hace nadie tendrá suficientes motivos para despedirla. Su único problema es que le teme al mundo exterior

      Un saludo ;)

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  2. jaja Pobre Martha.... Pero es verdad por lo menos con el cafe ya no va a tener problemas.... Muy bueno el relato!

    Saludos! Suerte!

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    1. Es lo bueno para ella, una preocupación menos en el trabajo XD

      Un saludote y un fuerte abrazo ;)

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  3. Esas cafeteras de hoy en día, siempre causando confusión entre las personas

    Saludos

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    1. Siempre habrá alguien quien extrañe las antiguas ¿no?

      Un saludo ;)

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  4. Media taza de café no suple a una persona, la cafetera si puede serlo, pero una persona por más extraña pero comprometida con su trabajo nunca.

    Estamos acostumbrados a tachar a los demás y ya por eso pensaron que la despedirian.

    O así le entendí yo.

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    1. Le diste al punto de esta historia, a menos que sus problemas sean mayores que el trabajo que realiza, pero en cualquier caso siempre esta mal juzgar a los demás por su simple aspecto, hay que conocerlas más allá del exterior para poder juzgarlas.

      Te mando un fuerte abrazo yun saludo ;)

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  5. Querida, Ale:

    Paso a disculparme. La salud de mi madre me tiene atado a su reloj y, por ese motivo, no comento, no escribo, no actualizo y no agradezco tu generosidad como es debido; es decir: de palabra y obra.
    Pero, el pensamiento es claro y sabe que esta en deuda, el corazon es transparente y sabe la verdad.

    Cuidate, compañera.
    Y, disculpa si te he hecho enojar o te has sentido decepcionada porque, nada de eso se proyecta desde mi ser. Es solo que, de vez en cuando, la vida, ocupa mas papel.
    Al fin y al cabo, es su obra.

    Bss. :)

    Sarva mangalam.
    Namasté,

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    1. No te preocupes, yo no estoy molesta ni nada. Se perfectamente que el mundo no gira al rededor del blog, hay todo un mundo afuera y un millón de sucesos inesperados.

      Le deseo lo mejor a tu mamá, que todo sea para lo mejor.
      Un fuerte abrazo y con paciencia aquí te espero, no te preocupes ;)

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  6. jajajajja qué bonito relato, sobre todo el remate, tan inesperado.

    Pd. La cafetera te quedó genial.

    Sé feliz :)

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    1. Gracias, me alegra saber que les guste y también el dibujo, aun que nunca encontré mi regla, por eso esta un tanto ¬¬ curvado en algunas lineas, pero se hace el intento.

      Saludos
      Nos estamos leyendo ;)

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  7. jejejejeje ahhhh Ale, y pensar que en efecto situaciones así se dan en la vida real, no falta quien hable más rápido de lo necesario y se quemen por nada, pero bueno :D

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    1. "Porque el pez mure por su propia boca", dice un dicho. Jeje

      Son esas personas que le caen mal a medio mundo porque no se guarda nada para si y hablan hasta por los codos @_@

      Un saludo y muy buena vibra ;)

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Nunca dejes de Soñar, pues así es como se logra Inventar ;)