1 feb. 2014

Nunca...


¿Nunca viste duendes tejiendo estrellas en el cielo?

¿Nunca viste el brillo de tus pasos en la hierba de la noche?

¿Nunca viste a dragones matando monstruos que habitan debajo de las camas?

¿Nunca viste a las hadas besando flores en el invierno para darles calor?

¿Nunca viste a los arboles danzando bajo el sol?

¿Qué acaso Jamás viste la magia que se alberga en los ojos de un soñador?

Todos nacemos con esa magia, con esos ojos soñadores, pero con el tiempo se pierde, con el tiempo se va, cuando los que ya han dejado de verla les dicen que no existe, que cambien sus ojos y su mirar por que la fantasía no los lleva a ningún lugar.


Pero ahí es cuando nacen los borregos, afanes de la rutina y de seguir las leyes autoimpuestas de la sociedad. Donde cualquier soñador no tiene cabida, tratados como bichos raros y donde los borregos sienten la necesidad de convertirlos en uno más de ellos.